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lecciones ajedrez

Suele decirse que ganar una partida ganada es una de las cosas más difíciles en ajedrez. Y tiene su explicación. Por lo general, obtenemos posiciones técnicamente ganadas cuando llevamos ya tiempo trabajando la estrategia en toda la partida y, llega un momento en el que la posición de nuestras piezas no puede mejorar más. En ese contexto, es la misma posición la que nos pide que finalicemos, bien rematando la partida con un ataque o, bien, convirtiendo la posición en otra diferente que resulte ganadora de por sí, como por ejemplo, un final a nuestro favor.

Además, este tipo de oportunidades surgen en un fase de la partida en la que el tiempo ha ido consumiéndose y los nervios están a flor de piel. No aprovechar esta situación puede ser determinante, suele ser momentos crítico en los que nos la jugamos al todo o nada, y por eso, no sólo debemos utilizar nuestra intuición, ese conocimiento inconsciente que tenemos, sino el cálculo preciso para pulir al máximo la ejecución del análisis previo.

En este ejemplo os muestro como lo hace uno de los mejores jugadores del mundo, de sobra conocido por todos vosotros: el indio Anand ex Campeón del Mundo, en una conocida partida en el Torneo de Linares del año 1998 contra Topalov.

¿Serías capaz de jugar como Anand en esta posición?

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