Que se puede vivir del ajedrez es algo que todos aceptamos. Que se puede ganar bien, ya no tanto. Y que se puede ganar más de un millón de dólares en un solo año compitiendo sobre el tablero, eso está al alcance de muy pocos. En 2025, Magnus Carlsen volvió a demostrar que pertenece a esa categoría casi inexistente: la de los ajedrecistas que convierten la excelencia competitiva en ingresos de siete cifras.
Según los datos acumulados de premios en torneos oficiales y circuitos de élite, Carlsen superó en 2025 el millón de dólares en premios, con una cifra total cercana a los 1,18 millones. Un número que impresiona incluso si hablamos del jugador que más domina la escena de su generación.
Un año completo ganando dinero… jugando al ajedrez
Desde competiciones tradicionales como Norway Chess hasta formatos modernos como Freestyle Chess, Carlsen ha sabido adaptarse —y ganar— en prácticamente todos los escenarios.
Entre los premios más destacados de 2025 aparecen:
- 250.000 dólares por el Esports World Cup
- 200.000 dólares por Freestyle Chess (Leg 2)
- 200.000 dólares por Freestyle Chess (Leg 3)
- 120.000 dólares en Clutch Chess
- Más de 160.000 dólares combinados entre el Mundial Rápido y el Mundial Blitz
Solo por estos dos últimos torneos conviene detenerse un momento: Carlsen ganó alrededor de 70.000 dólares por proclamarse campeón del mundo de Blitz y la misma cantidad por ganar el Mundial Rápido. Dos títulos mundiales más, dos cheques importantes y un recordatorio de algo que a veces se olvida: Magnus sigue siendo el jugador más fuerte del planeta en ritmos cortos.
Un caso absolutamente excepcional en el ajedrez profesional
Conviene decirlo si ndemasiado romanticismo porque Magnus Carlsen es una excepción absoluta. La inmensa mayoría de grandes maestros —incluso de élite— no ganan estas cantidades ni sumando varios años de carrera. El ajedrez profesional sigue siendo un deporte donde los premios están muy concentrados en la cúspide.
Carlsen, sin embargo, reúne todas las variables que permiten romper ese techo:
- Dominio competitivo sostenido durante más de una década.
- Versatilidad total en clásica, rápidas y blitz.
- Capacidad para atraer patrocinadores y formatos premium.
- Una marca personal global, reconocible incluso fuera del ajedrez.
Por eso, cuando se dice que “Magnus se ha hecho millonario jugando al ajedrez”, hay que matizar: lo ha hecho porque es Magnus Carlsen. No es un camino replicable para el 99,9 % de los jugadores.
Donde realmente ganó mucho dinero: Play Magnus
Sería engañoso pensar que la gran fortuna de Carlsen proviene únicamente de los premios sobre el tablero. En realidad, el mayor salto económico de su carrera llegó fuera de la sala de juego, con la creación y posterior venta de Play Magnus Group.
Carlsen cofundó Play Magnus AS en 2013, siendo accionista mayoritario en los inicios. La empresa lanzó aplicaciones como Play Magnus, Magnus Trainer o Magnus’ Kingdom of Chess, y dio un paso decisivo al fusionarse con chess24 en 2019.
A partir de ahí, el grupo creció de forma agresiva:
- Adquisición de Chessable.
- Compra de New in Chess, Everyman Chess, iChess y Aimchess.
- Creación del Champions Chess Tour.
- Salida a bolsa en Oslo con una valoración cercana a los 86 millones de dólares.
Finalmente, en 2022, Play Magnus Group fue adquirido por Chess.com por unos 80 millones de dólares. Aunque la participación directa de Magnus ya se había reducido, la operación supuso un ingreso multimillonario que eclipsa con claridad cualquier premio individual de torneo.
Dicho de forma simple: Magnus ganó mucho dinero jugando al ajedrez, pero ganó muchísimo más construyendo ajedrez como negocio.
La lectura final de un año histórico
El balance de 2025 deja una conclusión clara. Más allá de las polémicas, Magnus Carlsen sigue siendo uno de los pocos jugadores en la historia capaces de ganar títulos mundiales, generar audiencias globales y convertir el ajedrez en una fuente real de riqueza.
Pero también deja una lección menos cómoda: el ajedrez profesional, por sí solo, rara vez hace millonario a nadie. En el caso de Carlsen, el tablero fue el punto de partida; la visión empresarial, el verdadero multiplicador.









