Muchas veces nos visitan personas que, aunque no son aficionadas al ajedrez, sí que buscan regalos para seguidores habituales del blog. Pues bien, si tienes que hacer un regalo a una persona aficionada al ajedrez, es muy probable que la primera idea que te venga a la cabeza sea comprarle un libro de aperturas, un manual de estrategia o incluso otro tablero de ajedrez.
El problema es que cualquier ajedrecista que lleve unos años jugando ya suele tener varios tableros y una biblioteca de libros donde el gambito de Rey está “requete-explicado”. Por eso, en este artículo te quiero proponer algunas ideas de regalo algo más originales, divertidas y diferentes, pensadas para sorprender incluso a quien ya tiene media casa dedicada al noble juego de las 64 casillas.
¿Un tablero de ajedrez personalizado? ¿Eso existe?
Una de las propuestas más curiosas es un tablero de ajedrez personalizado. Sí, es cierto que estamos recomendando un tablero después de decir que todo jugador tiene varios, pero aquí está precisamente la gracia. No hablamos de un tablero convencional, sino de uno en el que las casillas pueden incorporar fotografías personalizadas. En lugar de las clásicas casillas vacías, puedes incluir imágenes de familiares, amigos, compañeros del club o incluso fotografías de momentos especiales. El resultado es un tablero completamente único que mezcla la pasión por el ajedrez con tus recuerdos personales.
Además, si eres profesor de ajedrez de niños, por ejemplo, puedes añadir determinados logros si tus alumnos llegan a determinadas casillas, entre muchas otras ideas pedagógicas. Y además usando el código ZUGZWANG puedes disfrutar de un -10% dto. en tu tablero”.
En la web wanapix.es es posible diseñarlo fácilmente, eligiendo entre distintos estilos y composiciones para adaptarlo al gusto de cada persona. Es uno de esos regalos que provoca una sonrisa nada más verlo porque, hasta podrías hacer un mate del pasillo colocando la torre sobre una casilla con una foto. ¡Seguro que ni Carlsen tiene un tablero tan chulo!
Siguiendo con la personalización, otra idea muy interesante es crear cualquier tipo de regalo relacionado con el ajedrez utilizando diseños propios. En Wanapix disponen de una enorme variedad de productos personalizables (además del tablero anteriormente mencionado), lo que permite ir mucho más allá de los regalos tradicionales. Si el destinatario pertenece a un club de ajedrez, por ejemplo, se puede incorporar el logo del club en una camiseta, una taza o un cojín. Pero también se pueden crear diseños divertidos con reyes, damas, caballos o frases típicas del mundo ajedrecístico y aplicarlos a productos mucho más originales. Hablamos de artículos tan inesperados como pelotas de playa, barajas de cartas o varios juegos de mesa personalizados. La ventaja de esta opción es que permite adaptar completamente el regalo a la personalidad del jugador, creando algo que no existe en ninguna tienda y que resulta mucho más especial que cualquier producto estándar.
Memoria USB con forma de pieza de ajedrez
Seguimos con otras ideas: otra propuesta simpática para los amantes del ajedrez es una memoria USB con forma de pieza de ajedrez, concretamente de rey. A primera vista parece simplemente una figura decorativa de madera, pero en realidad esconde un pendrive USB en su interior con 8Gbs de capacidad.
Es uno de esos objetos que llaman la atención inmediatamente sobre cualquier escritorio. Además de resultar práctico para almacenar archivos, partidas, bases de datos de aperturas o material de estudio, también sirve como pequeño elemento decorativo que refleja la afición de su propietario. Es un detalle económico, útil y con ese punto de sorpresa que siempre funciona bien cuando se busca un regalo diferente.
El libro “Ajedrez: 25 cuadrados de diversión”
Por último, merece la pena mencionar el libro “Ajedrez: 25 (Cuadrados de diversión)”, una propuesta bastante distinta de los habituales tratados de teoría. A diferencia de los clásicos manuales llenos de variantes interminables y análisis profundos, este libro se centra en retos, problemas y ejercicios que ayudan a desarrollar la capacidad de concentración y el pensamiento estratégico de una forma mucho más ligera y entretenida.
Es una lectura ideal para quienes disfrutan resolviendo desafíos y quieren ejercitar la mente sin necesidad de estudiar largas líneas de apertura. Además, su planteamiento resulta accesible tanto para jugadores experimentados como para aficionados que simplemente buscan pasar un buen rato enfrentándose a ingeniosos rompecabezas.Perfecto como libro de pasatiempos para el verano, y es que cualquier ajedrecista se lo pasará mejor con un libro de problemas de ajedrez que con uno de sudokus o crucigramas.











