Ajedrez por ordenador: pasado, presente y futuro
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AJEDREZ POR ORDENADOR: Pasado, presente y futuro (Parte 1)
Por Jose Fernando Blanco

Ahora que estamos tranquilos

Hace pocos meses, las proezas de AlphaZero acapararon las portadas de todos los medios informativos: especializados y generalistas, impresos y digitales. Opinaron los expertos y los expertos, clamaron los profetas y cada cual buscó un titular más exagerado que el del vecino (“un programa de ajedrez de ciencia ficción”, “el Messi de los chips”, “el futuro ya ha comenzado”, “el programa que puede cambiar el mundo”).

Y desde entonces, nada de nada: las webs de los tres principales diarios generalistas españoles, por ejemplo, no contienen una sola referencia a AlphaZero en lo que va de año: el bombazo que copó portadas ha caído en el olvido. Así como fue excesiva la efervescencia mediática de entonces, resulta injustificada la indiferencia actual. Porque, si este invento va a cambiarnos la vida en unos años, ¿qué menos que ponernos al día de sus progresos cada dos o tres semanas? Pero la fama, que siempre ha sido efímera, en este mundo global es vista y no vista.

Y no me quejo: porque si todavía estuviéramos dando vueltas a cómo AlphaZero puede cambiar el mundo, ¿quién prestaría atención a alguien que, como yo, solo pretende analizar el fenómeno desde el punto de vista ajedrecístico? Probablemente nadie; pero este silencio administrativo me da el respiro, no solo para afrontar un análisis tan modesto, sino también para tomar perspectiva, planteando una serie de cuestiones previas:

  • ¿Cuál es la situación actual del ajedrez (y en particular el ajedrez por ordenador), antes de que AlphaZero cumpla su amenaza de darle la vuelta como un calcetín?
  • ¿Qué antecedentes han llevado hasta dicha situación? ¿Cómo nació el ajedrez por ordenador y cuáles han sido los principales avances desde entonces?
  • ¿Qué novedades aportan, y pueden aportar, AlphaZero y sus sucesores en este campo?

Empecemos ya por la primera cuestión.

¿Adiós al glamour?

Esa es la pregunta que se hacía el GM Miguel Illescas en un artículo del número 127 (marzo-abril de 2017) de la revista Peón de Rey (publicado también en este blog); es decir, meses antes de la fugaz irrupción del cometa AlphaZero. En dicho artículo, Illescas toma como ejemplo la siguiente posición (Carlsen-Kariakin, Nueva York, noviembre de 2016, décima ronda del Campeonato del Mundo):

[Event “Carlsen – Kariakin World Championship”]
[Site “New York, NY USA”]
[Date “2016.11.24”]
[Round “10”]
[White “Magnus Carlsen”]
[Black “Sergey Kariakin”]
[Result “*”]
[ECO “C65”]
[SetUp “1”]
[FEN “r4rk1/1p4p1/2pppqnp/p3p3/P3P3/2PPN1Pn/1P1NQP1P/R4R1K b – – 0 20”]
[PlyCount “7”]
[EventDate “2016.11.11”]

{Es el turno del negro, al cual unas tablas le vienen de perlas, pues va
ganando el encuentro por un punto a falta de esta y dos partidas más.
Kariakin desestimó} 20… Nxf2+ {porque después de} 21. Kg2 {el caballo no
tiene salida. Sin embargo, pasó por alto la posibilidad} Nh4+ $1 22. Kg1 ({
Después de} 22. gxh4 Qg6+ {el blanco tiene que devolver material con evidente
ventaja negra, por lo cual no tiene nada mejor que repetir jugadas.}) 22…
Nh3+ 23. Kh1 Nf2+ {[Event “World Championship Candidates”]} *

Es extraño que Kariakin pasara por alto una línea de tablas más o menos sencilla; pero lo que preocupa a Illescas es que dicha línea apareció inmediatamente en la pantalla de cualquier aficionado que estuviera siguiendo la partida por Internet. Con esa ayuda, servida sin coste por un programa de ordenador (uno de esos famosos módulos), cualquier aficionado se cree con la capacidad de enmendar la plana (y de paso poner de vuelta y media) a los mejores jugadores del mundo. En palabras de Illescas:

Con el módulo en marcha, cualquiera se cree en posesión de la verdad y con autoridad para criticar al mismísimo campeón mundial, una pena en mi opinión, que me hace sentir algo de nostalgia por aquellos años en que los aficionados y la prensa pasaban varios meses para refutar un sacrificio de Mijail Tal.

Estoy con Miguel, que no se queja de lo que nos dan los módulos, sino del uso que hacemos de ello: con el módulo al lado, los aficionados “nos creemos en posesión de la verdad” y “con autoridad para criticar”. Y es injusto, porque los maestros en un torneo no tienen esa ayuda. Es como si recorriéramos cien metros en moto en dos o tres segundos y pusiéramos a parir a Usain Bolt porque tarda más de nueve en hacer el mismo recorrido a pie.

Y lo peor no es eso, sino que más de una vez damos crédito al oráculo cuando este se equivoca de medio a medio. El propio Illescas, que es informático y sabe de esto, ha planteado alguna posición en la que las valoraciones de los módulos no sirven para nada. Pero no hace falta crear posiciones aposta para buscarle las cosquillas al monstruo: él solo se basta y se sobra para quedar en evidencia de vez en cuando. Por ejemplo, en el último Torneo de Candidatos (Berlín, marzo de 2018) se llegó a esta posición en la partida Kariakin-Ding Liren:

 

[Event “World Championship Candidates”]
[Site “Berlin GER”]
[Date “2018.03.27”]
[Round “14”]
[White “Sergey Kariakin”]
[Black “Ding Liren”]
[Result “*”]
[ECO “C78”]
[WhiteElo “2763”]
[BlackElo “2769”]
[SetUp “1”]
[FEN “8/4b3/8/1kp1p1p1/pp1pN1P1/1P1P3p/K1P4P/8 b – – 0 45”]
[PlyCount “1”]
[EventDate “2018.03.10”]

{Juegan negras. El módulo recomendaba, tras un buen rato de análisis,} 45…
a3 {con gran ventaja. Ding Liren hizo precisamente esa jugada, pero acto
seguido ¡ofrecía tablas! Seguro que más de un aficionado, viendo la
valoración de su amigo de silicio, se reirÃía del Gran Maestro chino. ¿Cómo
se le ocurre ofrecer tablas en una posición tan ventajosa? Y sin embargo, el
hazmerreír en este caso es el módulo, incapaz de ver que el blanco no tiene
más que mover su rey por las casillas a1-a2-b1-c1 y mantener sus peones en b3
y d3 (recapturando con el de c2 en cualquiera de esas casillas, si hiciera
falta) para evitar la derrota. [Event “GRENKE Chess Classic”]} *

Ding Liren.

Es evidente que hay un defecto innato en estos módulos, un defecto que no es fácil de resolver; pero sobre eso hablaremos más adelante.

Es justo reconocer que a veces también el módulo nos ofrece líneas de juego que quizá los humanos sin ayuda nunca habríamos encontrado. Es el caso de la reciente partida Caruana-Hou Yifan (Grenke Chess Classics, Baden Baden, marzo de 2018):

[Event “GRENKE Chess Classic”]
[Site “Karlsruhe/Baden Baden GER”]
[Date “2018.04.06”]
[Round “6.2”]
[White “Fabiano Caruana”]
[Black “Yifan Hou”]
[Result “*”]
[ECO “C42”]
[WhiteElo “2784”]
[BlackElo “2654”]
[SetUp “1”]
[FEN “8/1B6/p7/1p1p4/2p2n2/P1P1k3/1KP5/8 b – – 0 64”]
[PlyCount “5”]
[EventDate “2018.03.31”]

{La jugadora china, con negras, ha jugado admirablemente y ha puesto contra
las cuerdas al flamante campeón del Torneo de Candidatos; pero este se ha
defendido con tenacidad y ahora amenaza con liquidar la cadena de peones
negros. Aquí­ Hou, tras varias horas de juego y con poco tiempo en el reloj,
hizo lo que habrí­a hecho el 99% de los jugadores, principiantes o maestros:
avanzar el peón de a6 e intentar penetrar después con rey y caballo; pero,
aunque persistió durante treinta y tantas jugadas más, no lo logró. De
haber tenido un módulo a mano (o quizá le habría bastado con media hora de
reloj y la mente fresca), Hou habría encontrado el remate del año:} 64… Kd2
$1 65. Bxa6 Nd3+ $3 66. cxd3 (66. Kb1 Ne1 67. Bxb5 ({o bien} 67. Kb2 Nxc2 68.
Bxb5 d4 $1 {con un tema similar al de la partida}) 67… Kxc3 {gana fácilmente
}) 66… d4 $3 {y en solo tres jugadas más un peón negro se habría
convertido en dama. Una hermosa combinación, con tres inesperados golpes
aplicados sucesivamente en las casillas d2-d3-d4.} *

Más adelante intentaremos explicar por qué los módulos, capaces de encontrar estas maravillas, son incapaces de ver cosas que son obvias para nosotros, los lentos humanos. Por el momento, como Illescas, me quedo con lo que podríamos llamar la socialización de variantes. Este fenómeno es, probablemente, el cambio más notable que los módulos han traído, ya que afecta a todos los niveles: el de los aficionados, que ahora, cuando siguen las partidas de los maestros por Internet, ven (o creen ver) mucho más que antes; y el de los maestros, cuyo prestigio como expertos se ve deteriorado por errores que antes pasaban desapercibidos y ahora se ponen en evidencia en cuestión de segundos.

Inventario de agravios

Pero los módulos han traído otros cambios al ajedrez (y la lista que sigue no es exhaustiva):

  • En la preparación de partidas, son una ayuda irrenunciable para encontrar y refutar nuevas ideas de apertura.
  • En la teoría de finales, permiten analizar con total perfección finales simples (los finales menos simples son otra historia, como acabamos de ver).
  • En el entrenamiento, permiten tener siempre a mano un rival de alto nivel contra el que contrastar los progresos de los alumnos.
  • En el ajedrez de torneo, han terminado prácticamente con las partidas aplazadas, por la imposibilidad de evitar que los jugadores consulten con su ordenador entre sesiones.
  • Por la misma razón, han dado un golpe mortal al ajedrez por correspondencia.
  • Pocos comentaristas de partidas se atreven a trabajar sin módulo, por el riesgo de omitir alguna variante más o menos obvia.
  • Han dado lugar a nuevas modalidades, dentro de las leyes clásicas del ajedrez; por ejemplo, el llamado ajedrez avanzado, en el que los jugadores reciben legalmente ayuda de un programa.
  • Además, han provocado cambios radicales en la reglamentación de los torneos, como la prohibición del uso (y a veces la mera presencia) de aparatos electrónicos, especialmente los teléfonos móviles.

No cabe duda: Hoy en día, incluso con sus limitaciones ya mencionadas, los módulos han cambiado totalmente el ajedrez: la forma de jugarlo, de entrenar, de comentarlo, y la percepción que tenemos de los grandes maestros del juego.

El embrujo de un número

Hay otro cambio importante, no mencionado anteriormente, y que afecta a la forma misma de hablar entre jugadores. Antes, cuando preguntabas a alguien por su partida del domingo, podías escuchar frases como: “Yo tenía mucha ventaja por la columna abierta y la pareja de alfiles”. Ahora es más frecuente que te contesten como hizo un amigo el otro día: “Tenía la partida ganada, el módulo me daba +3”, con la entonación de quien expresa una verdad irrefutable.

Quien más quien menos, todos sabemos que “+3” quiere decir que el módulo estima que la ventaja de mi amigo en la posición dada equivale a tres peones (más sobre esto en entregas sucesivas). Hasta un principiante es capaz de ganar un final con tres peones de ventaja; sin embargo, muy a menudo, jugadores de todos los niveles son incapaces de materializar ventajas como esta y mayores.

No voy a entrar a explicar por qué sucede esto; ya hemos visto en los ejemplos anteriores algunas posibles causas. Lo que quiero es llamar la atención sobre el cambio de lenguaje y un par de detalles importantes:

  • Cuando mi amigo hablaba de columnas y alfiles, sabía de qué hablaba, era su valoración de la partida; ahora habla de la valoración de otro.
  • Esa valoración de otro no la tenía durante la partida, sino que la conoció después, y sin embargo para él es prueba irrefutable de que tenía ventaja, mucho más que todo lo que pensó durante la partida.

Esta forma de hablar de mi amigo es habitual: esos números que el módulo escupe (aunque sabemos que no son infalibles) son el oráculo del ajedrez contemporáneo. Ante su veredicto todos nuestros conceptos posicionales, nuestro sentido de la estrategia o de la táctica, se dejan de lado.

Pero ¿qué significan realmente esos números? Esta es, en mi opinión, una pregunta importante, pues aunque todos más o menos creemos saber la respuesta (como ya he apuntado antes), la verdad es que muy a menudo se malinterpreta su significado. Para apoyar esta opinión y dar una respuesta precisa a la pregunta, en la próxima entrega dejaremos por un momento de lado el ajedrez y entraremos en un área de las matemáticas llamada Teoría de Juegos.

Una posición para pensar

Como aperitivo de lo que vendrá, dejo aquí una frase que espero haga reflexionar al lector: no es cierto que la valoración que el módulo nos da corresponda a la posición que está valorando. Para estimular esta reflexión, he preparado la siguiente posición:

Juegan blancas. ¿Cuál cree el lector que sería la valoración de esta posición? Por supuesto, se admiten interpretaciones. ¡Hasta la próxima!

6 COMENTARIOS

  1. Extraordinario artículo y muy acertados ejemplos. Comparto al cien por cien la opinión del autor.

    Un saludo y gracias

  2. Me ha gustado mucho el artículo. Comparto mi opinión con la de Julio, los ejemplos son muy acertados.

    Muchas gracias

    • Gracias Marvin. Efectivamente las negras ganan, y esa es una valoración correcta de la posición. No obstante, te invito a leer mi próximo artículo para conocer una forma diferente de valorar la posición. No mejor que la tuya, solo diferente.

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