La FIDE debate la reducción de ritmos de juego en el ajedrez clásico: alcance, claves y propuesta de regulación
La Asamblea General de la FIDE ha respaldado de forma oficial una resolución orientada a flexibilizar y acortar los ritmos de juego en el ajedrez clásico. Impulsada originalmente por la Federación Islandesa de Ajedrez, la iniciativa busca responder a las demandas del circuito moderno, donde la aceleración del calendario, los costes organizativos y la preparación asistida por módulos de análisis exigen formatos más compactos. No obstante, este respaldo no implica una aplicación reglamentaria inmediata: la Asamblea fija la dirección estratégica, mientras que la redacción y aprobación final de las normativas técnicas corresponden al Consejo de la FIDE.
El organismo internacional abre así un periodo de transición donde se busca equilibrar la viabilidad práctica de los torneos con la preservación de la calidad estratégica que define al ajedrez clásico.
Propuesta de la Federación Islandesa frente al dictamen de la FIDE
El texto debatido en la Asamblea planteaba dos modificaciones de gran calado respecto a la práctica habitual:
- Establecer el ritmo de 45 minutos más 30 segundos de incremento por jugada (45+30) como estándar clásico general sin necesidad de aprobación previa.
- Permitir la disputa de hasta tres partidas clásicas en un mismo día.
Frente a esta postura, la Comisión de Calificaciones recomendó desestimar la propuesta por considerar que afectaría gravemente a la calidad del juego. Por su parte, el Consejo de la FIDE planteó una vía intermedia basada en la gradualidad. Pese a las reservas técnicas, la resolución islandesa fue votada y aprobada formalmente por la Asamblea General con 33 votos a favor.
Marco de aplicación propuesto por el Consejo de la FIDE
Para estructurar la resolución adoptada, el Consejo desarrollará una normativa graduada en función del nivel competitivo de cada evento:
En primer lugar, el ritmo de 60 minutos más 30 segundos por jugada (60+30) se convertirá en una opción garantizada para cualquier organizador. Su inclusión en torneos evaluables para el ranking FIDE no requerirá permisos especiales ni trámites de validación ante la Comisión de Calificaciones.
En segundo lugar, el ritmo de 45+30 se autorizará de forma directa en dos supuestos específicos:
- En torneos pertenecientes al Circuito FIDE, donde compiten ajedrecistas profesionales de élite.
- En torneos donde ningún participante alcance o supere los 2400 puntos de Elo, permitiendo adaptar los eventos de desarrollo a formatos de menor duración.
Límites infranqueables: normas, títulos y evaluación Elo
Para proteger el valor de los títulos internacionales, la normativa mantendrá distinciones claras entre los torneos destinados exclusivamente al cómputo de Elo y aquellos válidos para la obtención de normas de Gran Maestro o Maestro Internacional:
En los eventos orientados a la validez de normas y títulos se mantendrá el límite estricto de un máximo de dos partidas por día. Asimismo, se conservará la restricción según la cual un jugador solo puede contabilizar una única norma obtenida en torneos con ritmos clásicos reducidos (60+30 o 45+30); las normas restantes deberán lograrse bajo el ritmo tradicional igual o superior a 90+30.
Por el contrario, en torneos que computen únicamente para el cálculo del rating FIDE, el límite continuará fijado en un máximo de 12 horas semanales o diarias de juego acumulado, permitiendo ajustar los calendarios sin comprometer las exigencias de titulación.
Revisión de títulos directos y siguientes pasos
El Consejo ha encomendado a la Comisión de Calificaciones una revisión detallada del reglamento de Títulos Directos. La preocupación institucional reside en que los requisitos para la obtención de normas o títulos puedan volverse desproporcionadamente accesibles bajo ritmos acelerados, diluyendo el rigor deportivo exigido históricamente.
El proceso continuará durante los próximos meses mediante un periodo de consulta pública donde se debatirán los argumentos técnicos. El texto definitivo podría someterse a votación final en una Asamblea General extraordinaria a finales del presente año.








