Nakamura rechaza el Mundial Freestyle de la FIDE y abre un debate incómodo
Hikaru Nakamura no estará en el primer FIDE Freestyle Chess World Championship, que se celebrará en febrero de 2026 en Weissenhaus. El gran maestro estadounidense ha rechazado la invitación y ha explicado públicamente sus motivos en una declaración difundida por Chess.com.
Su ausencia no pasa desapercibida: no solo por su peso mediático, sino porque su explicación cuestiona directamente el formato, el proceso y el contexto en el que nace este nuevo campeonato.
Un cambio de planes que no convenció
Según explica Nakamura, meses atrás fue invitado a participar en el primer evento del Freestyle Tour 2026, con un formato y un fondo de premios similares a los del circuito anterior. En ese momento, comunicó que su intención era jugar.
Días antes del anuncio oficial, recibió la información de que ese tour anual ya no existiría. En su lugar, se organizaría un único evento de tres días, exclusivamente a ritmo rápido, que pasaría a denominarse Campeonato del Mundo tras la alianza entre Freestyle Chess y la FIDE. Nakamura describe el proceso como apresurado y afirma que nunca había visto un título mundial organizado de ese modo.
Formato, premios y ritmo de juego
En su declaración, Nakamura señala varios puntos concretos que influyeron en su decisión. Por un lado, lamenta que no se haya mantenido un formato con partidas clásicas, algo que sí se utilizó en Weissenhaus en 2025 y que, en su opinión, encajaba mejor con la naturaleza del ajedrez Freestyle.
También menciona que el fondo de premios es considerablemente inferior al planteado originalmente y que, al tratarse de un evento muy corto, el equilibrio entre esfuerzo competitivo y recompensa cambia de forma significativa. A todo ello se suma su calendario personal, con otros compromisos importantes a finales de marzo y abril.
Una reacción que conecta con parte de la afición
Las palabras de Nakamura han encontrado eco en una parte de la comunidad ajedrecística. Entre aficionados y seguidores del Freestyle se repiten algunas ideas: la sensación de que el formato rápido limita la profundidad creativa del 960, la percepción de que el evento se ha reducido respecto a lo prometido inicialmente y el debate sobre el uso del término “campeonato mundial” para torneos de corta duración.
Al mismo tiempo, otros recuerdan que el circuito Freestyle original implicaba costes muy elevados y que el acuerdo con la FIDE puede interpretarse como una forma de asegurar continuidad dentro del ecosistema del ajedrez competitivo. En cualquier caso, la renuncia de Nakamura deja claro que el nacimiento de este Mundial no está exento de controversia.









