Compartir
anatoly karpov

Anatoly Karpov: ¿cómo construyó su estilo de juego?

El día que conocí a Anatoly Karpov yo debía tener unos 13 años. Aquel día, los chicos del Club de Ajedrez fuimos invitados a una charla con él y, después, a jugar unas partidas simultáneas. Karpov transmitía toda la frialdad de Zlatoust, una ciudad en los Urales donde Anatoly nació el 23 de mayo de 1951.

Anatoly me firmó el primer libro de tapa dura que gané en un torneo de ajedrez: Todas Las Partidas de Karpov, aún lo conservo. Durante mucho tiempo fue el único libro que leí, en notación descriptiva y con comentarios escuetos, me sirvió para aproximarme levemente a la vida de mi ídolo ajedrecístico.

Karpov siempre fue y será el jugador al que más admiraré.

Karpov firma
La firma de la Boa en el primer libro que gané en un torneo de ajedrez.

Su padre Eugene Stepanovich, le enseño a jugar al ajedrez con apenas 5 años. Por aquel entonces Karpov no podía salir a la calle, sufría una enfermedad que le impedía salir de casa y jugar con otros niños. De alguna manera, esa enfermedad le ha acompañado toda su vida. Mostrando una tez blanquecina y un aspecto enfermizo. Desde los 5 años de edad, su padre le fue ganando una y otra vez. Anatoly solía llorar mientras su padre le consolaba hasta que un día cambió de estrategia: “Si lloras nunca jugarán contigo”. Y estas fueron las últimas lágrimas vertidas a causa del ajedrez en la familia Karpov.

“Yo tenia un final un poco inferior al de él, pero nada de que alarmarse y después de hacer las jugadas normales, no sé como estaba en una posición de derrota. Admito que después de la partida no podía entender que había pasado y eso que estaba en el top ten. Fue una de esas partidas en las que me sentí un idiota, como si no supiera nada de ajedrez. Eso es algo que muy raramente ocurre a los jugadores de elite, pues por lo menos uno es capaz de reconocer las razones de la derrota. Estas partidas son difíciles de describir. Hay algo en ellas que no se puede entender, una especie de espíritu karpoviano” Vladimir Kramnik

A los 6 años Tolia (que era como le llamaban cariñosamente) comenzó a jugar con los chicos de su patio. Poco después fue inscrito por su padre en el club de ajedrez radicado en el Palacio de Deportes de Zlatoust. Era el único lugar en la ciudad donde podía aprender a jugar mejor al ajedrez. Años después Karpov se refirió a esta experiencia como: “Tuve suerte cuando tenía unos 7 años de edad, conocí a  Mikhail Tal y, por lo que recuerdo, era el jugador que todos conocían. Todos animábamos a Tal, era una joven estrella que ganaba a todos. En aquellos años,  en Zlatoust, surgió un boom de ajedrez. En nuestro patio casi todos los chicos sabían cómo jugar al ajedrez. Y, sentado en el porche, pasé días jugando al ajedrez “.

A los 9 años de edad Anatoly consiguió el primer puesto y se convirtió en el campeón de la región de Chelyabinsk. Enseguida cosechó otros éxitos, pero fue con 15 años cuando se convirtió en Maestro de la URSS, y un año después ya obtuvo la norma de Gran Maestro. Gran parte de la “culpa” de este éxito la tuvo el Campeón del Mundo Mihail Botvinnik un genio de la estrategia y de la evaluación posicional. De ahí también, además de la lectura de numerosos libros de Capablanca, el estilo sencillo de planes cristalinos de sus partidas. Una sencillez que en realidad es de una gran complejidad.

Botvinnik
Botvinnik: la mano que mecía la cuna de Karpov.

La escuela de Botvinnik también era una escuela para la vida. Karpov recibió una profunda huella en su personalidad después de su paso por ella. Como el mismo dijo: “Tuve suerte en la vida. Entré en la escuela de Botvinnik. No puedo negar que me aportara un montón de ideas sobre el ajedrez pero también me aportó una actitud ante la vida.  Botvinnik pensaba que un jugador de ajedrez sin educación no podía convertirse en Campeón del Mundo. La Educación aporta estabilidad, incluida la estabilidad mental. Siempre me tomé en serio la educación. Me gradué de una escuela especializada en Física y Matemáticas con el más alto grado. Luego en la universidad con honores. Y como Campeón Mundial dedicado a la investigación académica. No es casualidad que sea un profesor honorario de la Universidad de Moscú y un doctorado honorario de la Universidad de Leningrado …”

Después, Anatoly fue entrenado por Semyon Abramovich Furman, un entrenador nacido en Moscú. Furman era un trabajador de una fábrica en Leningrado, que jugaba al ajedrez en su tiempo libre y que explotó ajedrecísticamente con cierta madurez. Después también entrenó a jugadores de prestigio mundial. Tanto fue el peso que tuvo Furman en Karpov, que Anatoly fue trasladado a Mekhmat, el Departamento económico de la Universidad de Leningrado, donde se había graduado en 1978, por su deseo de estar más cerca de Furman.

Anatoly Karpov y Furman
Karpov y Furman

Probablemente sea esta primera etapa de su vida, estos primeros años donde se gestó el estilo inconfundible de Karpov: el riesgo minimalista, su perfeccionismo extremo, la sencillez compleja de sus planes, esa capacidad de anular jugada a jugada a su rival hasta que se ahoga por si mismo sin tener que ahogarle.

Karpov definía así su propio juego: “Digamos que la partida puede continuar de dos maneras: una de ellas es un hermoso golpe táctico que da lugar a variantes que no se pueden calcular con precisión; el otro es clara presión posicional que conduce a un final con posibilidades microscópicas de la victoria …. yo elegiría esta última sin pensarlo dos veces. Si el oponente ofrece el juego agudo no me opongo, pero en tales casos me da menos satisfacción, incluso si yo gano, que si la partida se lleva a cabo de acuerdo con todas las reglas de la estrategia con su lógica despiadada “.

Pero quien mejor definió el estilo de juego de Karpov fue Kramnik el día que comentó la partida que perdió contra él en el torneo de Linares 1994: “Yo tenia un final un poco inferior al de él, pero nada de que alarmarse y después de hacer las jugadas normales, no sé como estaba en una posición de derrota. Admito que después de la partida no podía entender que había pasado y eso que estaba en el top ten. Fue una de esas partidas en las que me sentí un idiota, como si no supiera nada de ajedrez. Eso es algo que muy raramente ocurre a los jugadores de elite, pues por lo menos uno es capaz de reconocer las razones de la derrota. Estas partidas son difíciles de describir. Hay algo en ellas que no se puede entender, una especie de espíritu karpoviano“.

Anatoly Karpov
La famosa mirada asesina de Karpov. Toda la violencia de una partida de ajedrez concentrada en un instante.

Karpov tiene cientos de partidas super instructivas. Pero la partida que a mí me marcó definitivamente fue la archiconocida victoria contra Unzicker. Cuando reproduzco esta partida tenga la sensación de que el negro está en Zugzwang desde la primera jugada. Es probablemente uno de los mayores estrangulamientos ajedrecísticos que existen: con prácticamente todas las piezas sobre el tablero no es capaz de mover.

Otra de las señas de identidad de Karpov es que es un excelente finalista. Probablemente uno no pueda ser un buen jugador posicional sin tener una profunda comprensión de los finales. Son habilidades que están muy relacionadas porque el buen jugador posicional maneja muy bien las transiciones de juego.

¿Quieres conocer uno de los finales más brutales de Karpov?

Te dejo este final contra el GM Ribli. Es increíble con qué precisión maneja todos los cambios para entrar en un final de alfiles con peones en el que impone su ventaja magistralmente torturando durante 71 jugadas al GM húngaro.

Pero antes te invito a que disfrutes del análisis de 3 finales míticos.

5 Comentarios

  1. Karpov es uno de los grandes de la historia del ajedrez a pesar de no poder enfrentarse a Fischer. Creo que ese match “perdido” le podía haber dado más gloria aún.

    Su estilo es algo que perseguimos y no alcanzamos a pesar de los esfuerzos. Un referente.

    Saludos

  2. Evidentemente, Botvinnik estaba en un error: Carlsen no ha ido a la universidad y, además de ser el mejor ajedrecista de la historia, pocos existen con su equilibrio mental. La clave está en la educación y el cariño que recibe el niño en casa.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here