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Kasparov también sufre.

La estrategia Plus-Equal atribuída a Rowson es una de las bases del ajedrez de competición de alto nivel. ¿Quieres aplicarla a tus partidas? ¡No te pierdas este artículo!

En alguna ocasión he mencionado que Jonathan Rowson es uno de mis autores favoritos, no solo porque he tenido la ocasión de intercambiar con él algunas palabras a través de Playchess y es una persona muy sencilla, próxima y con un gran sentido del humor, sino porque sus libros de ajedrez derrochan conocimiento y experiencia por los cuatro costados.

En su excelente obra  Los siete pecados capitales del ajedrez (Gambit 2000) que ya te recomendé dentro de Los 5 mejores libros para el jugador de Club,  el Gran Maestro escocés introduce un concepto fascinante, que acabó denominándose en palabras inglesas “plus-equal mode”, algo así como jugar en modo de igualar o mantener una mínima ventaja. ¿En qué consiste esta estrategia? (aunque para ser exactos deberíamos hablar de metaestrategia porque está por encima de las estrategias propias de la partida):

La estrategia consiste en jugar con la idea de luchar sólo por “una ligera ventaja” durante un período prolongado de tiempo. Algo que puede significar complicar las cosas para tu oponente, especialmente si lo que quiere es jugar a entablar. El jugador en ‘modo plus-equal” sólo busca mantener una posición saludable y mejorarla pero de forma muy gradual. Esta estrategia sólo es posible cuando la posición es bastante simple, pero este suele ser el caso cuando tu oponente está tratando de forzar un empate. Las transformaciones de posiciones en las que se mantenga esta pequeña ventaja son una parte integral de esta estrategia, pero el énfasis reside en mantener la presión psicológica sobre el oponente, incluso si tu posición es solo minuciosamente mejor.

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Rowson: tomándose muy en serio una posición…

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El modo “plus-equal” (a partir de ahora “PE”) tiene mucho que ver con la gestión de los errores durante la partida, algo de lo que hablamos en El Método Zugzwang, cito literalmente:

“Todo lo anterior puede explicarse por la naturaleza de la partida de ajedrez. El ajedrez es un juego de suma cero, es decir, lo que tú haces mal es lo que tu rival (sin mover) ya ha hecho bien si comprende tu error. No necesita hacer nada especial. Técnicamente, si cometes un error táctico o posicional, generarás una posición resultante que será directamente mejor para tu rival, pero no solo en ese momento puntual sino en la globalidad de la partida. Esta es una diferencia sustancial con otros deportes. Si eres jugador de tenis, por ejemplo, y fallas una vez, irás un poco peor en el marcador, pero ese error no tendrá un efecto tan destructivo en el resultado final como sucede en ajedrez. De ahí, también, lo duras que resultan las derrotas.

¿Qué significa todo lo anterior? Algo muy interesante: que tus errores, hasta un determinado nivel, son más importantes que tus aciertos. Puedes tener una capacidad táctica increíble o la visión posicional de Mijaíl Botvínnik, pero, si cometes errores de algún tipo, toda esa capacidad se verá lastrada irremediablemente. Imagínate como si fueras una cadena compuesta de diversos eslabones, tu fuerza de juego final vendrá determinada por el eslabón más débil, no por el más fuerte”.

La adopción de un modo PE en un determinado momento, no va a transformar mágicamente una pequeña ventaja en una posición decisiva, pero va a posibilitarte maximizar tus posibilidades de éxito.

El modo PE constituye la base de la técnica de alto nivel. Para explicarlo mejor vamos a dividirlo en tres elementos:

  1. El planteamiento pasivo de problemas.

La capacidad de inducir errores para hacer la vida de tu oponente lo más difícil posible, es una habilidad de enorme importancia. Si no encuentras una manera óptima de avanzar, no asumas que ha llegado el momento de ofrecer las tablas. En lugar de esto,  hazle a tu oponente algunas preguntas jugando y dale la oportunidad de tambalearse.

Incluso un dilema objetivamente insignificante tiene el potencial de provocar una tremenda angustia psicológica y práctica.

Y me dirás, ok Daniel, todo eso está muy bien pero ¿puedo ver algún ejemplo? Y yo te contesto, aquí tienes un clarísimo ejemplo del mismísimo Carlsen jugando contra Fressinet!

  1. La transformación de la posición.

Si tu oponente está jugando a entablar, se sentirá cómodo, siempre y cuando la posición siga siendo fácil de jugar. Incluso si estás objetivamente un poco mejor, el trasfondo psicológico puede favorecer  a tu oponente si no haces nada.  En estos casos, a veces, es una buena idea cambiar drásticamente el paisaje de la posición. En ajedrez, al igual que sucede en la vida, los seres humanos se sienten atraídos por la familiaridad y experimentamos aversión a los cambio repentinos.

  1. La acumulación de pequeñas ventajas.

Cuando un empate está cerca, es tentador bajar la guardia y pasar por alto la importancia potencial de pequeñas concesiones. Mediante la explotación de este tipo de descuidos en el juego de tu oponente, puedes con frecuencia aumentar la presión decisiva aparentemente de la nada. De hecho, probablemente sea una de las metaestrategias más eficaces y que con más frecuencia podemos implementar en la fase final de las partidas de muchos torneos de jugadores intermedios o avanzados.

Como has visto el modo PE no es más que un modo de pensar psicológicamente saludable. Una  técnica que te permite orientar tus pensamientos en la dirección correcta. ¡Busca oportunidades para aplicarlo!

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