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El pentacampeón del mundo Viswanathan Anand, al inicio de la partida que perdió en Gibraltar este lunes ante el húngaro Benjamin Gledura / John Saunders

Últimamente recibo correos de personas que se encuentran en una mala racha ajedrecística y buscan cómo salir de ella. ¿Te ha pasado a ti también? ¿Quizás te encuentras ahora en una mala racha y no sabes qué hacer?

Lo primero de todo, me gustaría definir qué vamos a entender por una mala racha en este artículo. Una mala racha es algo más que una cadena de malos resultados, implica la sensación de no ser capaz de sobreponerse, de sentir que hagamos lo que hagamos volveremos a perder. Por tanto, una mala racha es la suma de malos resultados junto con la creencia de que no podremos superar dicho escollo.

Seguramente en todos los deportes existan malas rachas, pero en ajedrez son especialmente dolorosas porque uno no puede compartir el “fracaso” o la impotencia con sus compañeros de equipo y se siente el único responsable de lo que sucede en el tablero. A esto debemos sumar el agravante de que cuando encadenamos malos resultados podemos caer en una especie de duda permanente sobre nuestras capacidades, que a su vez lastrarán aún más nuestros resultados. Es decir, es un círculo que se retroalimenta. Esta es la característica más importante de las malas rachas.

El pentacampeón del mundo Viswanathan Anand, al inicio de la partida que perdió en Gibraltar este lunes ante el húngaro Benjamin Gledura John Saunders
Nadie está inmunizado contra una mala racha. Ni siquiera si has sido campeón del mundo… Imagen de Chessbase.

En El Método Zugzwang dedicamos una parte importante a hablar de este aspecto de la psicología del jugador. Vinculo las malas rachas a un concepto psicológico llamado “indefensión aprendida” Y me parece importante traer a colación un fragmento, para explicar en mayor profundidad la naturaleza del problema:

(…) la «indefensión aprendida»,  es un comportamiento adquirido por el cual la persona reacciona de forma pasiva ante las circunstancias que se le figuran imposibles de cambiar, aunque la realidad corrobore que es perfectamente capaz de afrontar activamente la dificultad.

Esto sucede cuando ha sufrido con anterioridad un suceso o experiencias en las que estaba privado totalmente de defensa y cuya consecuencia final era la impotencia y el desamparo. Pero no solo debemos pensar en situaciones de hace días o de hace meses, esto también sucede con las jugadas y maniobras que sucedieron en esa misma partida hace unos minutos o unas horas. Recordemos que el humano no se enfrenta a la posición sin tener en cuenta todo lo que ha pasado anteriormente como hace un ordenador. Las decisiones y los planes previos condicionan su valoración de la posición, sean estos correctos o incorrectos. Cuanto menor es el tiempo, mayor peso tiene el pasado. Y todo lo anterior también deja su impronta emocional en nosotros. (…)

Te animo también a que leas este artículo del Blog amigo tupsicología.com donde podrás encontrar una fábula muy sencilla pero que te va a aportar bastante claridad…

No tiene problemas de confianza.
No tiene problemas de confianza.

Como vemos, las malas rachas afectan fundamentalmente a la confianza y de manera indirecta al amor propio. Recuerdo haber vivido algunas malas rachas ajedrecísticas, y aquella impresión de que podía perder con cualquiera, y al final mis propios augurios acababan consolidándose en realidades desagradables en forma de errores, derrotas etc… Pero lo que tú estás deseando es saber qué puedes hacer para sobreponerte y superar una situación así ¿verdad? Pues bien, aquí lo tienes…

Cómo superar una mala racha en ajedrez

Cómo en cualquier deporte, en ajedrez existen las fluctuaciones en el rendimiento. Pero en nuestro caso hablamos de las fluctuaciones descendentes derivadas de crisis de confianza que acaban generando “fantasmas” que parecen existir fuera de nosotros, pero, en realidad, son proyecciones de lo que podría haber, debería haber o hubieran sucedido partidas atrás. Estos recuerdos o fantasías tiran de nuestra conciencia generando asociaciones entre lo que está sucediendo ahora y lo recordamos que pasó.

  icon-wrench HERRAMIENTA nº 1: Ir a la raíz del asunto. La clave para manejar estas crisis de confianza que tanto afectan al rendimiento es desarmar las alarmas de incendio. Si gestionas adecuadamente el termostato emocional que excluye la necesidad de defenderte en contra de lo que está sucediendo, habrás dado un paso adelante. Mantén la calma y acepta de verdad la posibilidad de nuevas derrotas. Se trata de autoinculcarte la diferencia entre lo que está dentro de ti y fuera de ti, y lo que ya ha sucedido frente a lo que pueda ocurrir. ¿Cuáles son las reales y las percibidas? Muchas veces nos mantenemos en una crisis de confianza como consecuencia de un estado de egocentrismo mantenido. El egocentrismo es uno de los peores enemigos del ajedrecista. Distancia tu esfuerzo actual de las expectativas y los resultados de los esfuerzos anteriores. Sigue preparándote y los buenos resultados volverán y empezarás a entrar en una inercia positiva de buenos resultados.

   HERRAMIENTA nº 2: Medita. La investigación demuestra que dos estrategias efectivas para gestionar nuestras ansiedades de rendimiento son: la meditación en general, y las meditaciones guiadas en particular si no tienes demasiada experiencia. Recordar el pasado crea nuestras ansiedades e imaginar el futuro puede desmantelarlas. Tu imaginación da forma a su realidad, por lo que puedes aprovecharla para que se ponga al servicio de tus necesidades. En youtube existen infinidad de meditaciones guiadas, yo he utilizado varias y, en mi caso, han sido muy efectivas. Te recomiendo personalmente las de Cristina Herrero, tiene un material exquisito totalmente gratis:

También te animo a que leas más acerca de la gestión emocional en este artículo que escribí y que también trata de la meditación.

   HERRAMIENTA nº 3: El desentrenamiento estratégico. Cuando he hablado de esta técnica a mis alumnos algunos se han quedado algo sorprendidos. En mi época de deportista de fuerza incorporábamos entrenamientos con objetivos por ciclos con el fin de conseguir un objetivo global al finalizar el año o una temporada. Y entre medias de estos miniobjetivos intercalábamos períodos de inactividad a conciencia. Pero… ¿en qué consiste el desentrenamiento estratégico aplicado al ajedrez?

Una de las grandes dificultades con las que el jugador de ajedrez se encuentra es la dificultad para progresar incluso haciendo esfuerzos para ello. Cualquier jugador fluctúa en su rendimiento y este nunca es constante, aunque a veces los cambios son francamente imperceptibles. Curiosamente, hay determinados patrones muy arraigados en el juego que suelen tirar del nivel hacia su escala inferior, suelen ser mecanismos muy automatizados e incorporados como “por arte de magia” en la forma de comprender el ajedrez (también en El Método Zugzwang hablamos mucho de esto) Una de las claves para mejorar es deshacerse de esos patrones, vaciar el depósito de estereotipos inútiles y tratar de que nuestra mente, nuestra forma de interpretar una posición pueda realizarse desde un punto de vista neutral y limpio.

Hasta él se merece un descanso.
Hasta él se merece un descanso.

Para conseguir el resultado anterior es muy útil alternar sesiones de entrenamiento y juego con algunas semanas de inactividad total. Esto significa: nada de problemas, nada de rápidas, nada de diagramas y nada de blitz en playchess. Te olvidas de ajedrez y éste desaparece completamente de tu vida. Verás, como a la vuelta probablemente determinadas habilidades para el juego hayan decrecido como la intuición, la visión táctica pero, en cambio, tu mente se habrá vaciado y podrá adquirir nuevos patrones de juego. Ese es el momento de ponerse a estudiar. Y volver a utilizar un nuevo enfoque en positivo.

Todo lo anterior puede servir también como vía de escape cuando las herramientas 1 (especialmente) y 2 no nos den resultados.

1 Comentario

  1. Excelente artículo, y muy bien coordinado con el artículo del blog de psicología que da de lleno en el quid de la cuestión.

    Es cuestión de seguir trabajando y los resultados llegarán. Por más que no acabemos de ver cuando llegarán. La constancia es la clave.

    Saludos

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