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PREGUNTA: David, eres un referente para todos los ajedrecistas y amantes del ajedrez en lo que a fotografía respecta, sin embargo, también eres divulgador, escritor, y sueles participar de forma muy activa en las redes sociales. ¿Cuál de tus facetas es la que más te gusta y cómo las compaginas?

En realidad, todas son diferentes expresiones de una misma pasión y están interconectadas. Cuando aprendí a jugar al ajedrez me provocó un entusiasmo enorme que aún me dura. Y me di cuenta de que estaba rodeado de gente a la que el ajedrez le dejaba indiferente, ¡porque no sabían jugar! Me empeñé en intentar hacerles ver lo que se estaban perdiendo.

Crecí en un pueblo pequeñito, así que yo mismo tuve que enseñar a mis padres, a mis parientes, a muchos de mis compañeros de colegio… Enseñar ajedrez se convirtió en mi primer trabajo. El periodismo, el escribir libros, o el divulgar a través de las fotografías, es simplemente más de lo mismo.

PREGUNTA: Tus fotografías tienen una fuerza que contrasta con lo inofensivo del ajedrez y captan ese instante en el que la naturaleza humana se manifiesta. Suponemos que no hay “un secreto” como tal, pero ¿podrías decirnos, aunque sea superficialmente qué factores son para ti los más importantes para garantizar el éxito de una fotografía?

Creo que la fotografía no tiene grandes secretos, al menos no si la comparamos con el ajedrez. Hacer una foto es en realidad como cocinar una receta que sólo lleva dos ingredientes: luz, y tiempo.

Para mí lo más importante es la paciencia. Siempre he sido muy buen observador, pero además soy muy paciente. Puedo estar rondando a un jugador durante 20 minutos sin hacer ni una foto, porque sé que está tenso, o estresado, o a punto de lanzarse al ataque, y si espero le veré hacer algún gesto interesante. ¡También en el ajedrez hay descargas de adrenalina!

PREGUNTA: ¿A qué podrías renunciar antes a la fotografía o al ajedrez?

Probablemente a la fotografía. Ni siquiera me considero realmente fotógrafo, y quizá algún día me canse de ello. De momento es una herramienta más para divulgar ajedrez, aunque lo cierto es que la disfruto mucho, es muy gratificante. Todo el mundo se alegra de que le hagan un retrato bonito, y me transmiten esa felicidad y ese agradecimiento.

Del ajedrez, como he llevado una vida bastante ajetreada he llegado a estar apartado durante temporadas, pero nunca demasiado largas. No juego mucho, pero no puedo resistirme a una partida bien comentada en un libro o una revista. En mi casa, de noche, en soledad; y a poder ser con un tablero de verdad, no en una pantalla.

Soy una persona con intereses muy variados, así que abandonar una afición y sustituirla por otra está al orden del día. Pero al final, el ajedrez siempre está ahí.

PREGUNTA: ¿La buena fotografía tiene más de arte o de técnica?

¿Si aplicáramos la misma pregunta al ajedrez, cuál sería la respuesta? Probablemente la misma: hay que tener una mínima base técnica para poder crear arte. Sin las herramientas, sin los recursos que te dan unos mínimos conocimientos técnicos, no podrás plasmar tus ideas ni crear nada de valor.

PREGUNTA: ¿Una imagen vale más que mil palabras?

Con mucha frecuencia, sí. Nos seduce más lo sugerente que lo explícito, y las fotos suelen ser más sugerentes porque no te cuentan toda la historia, sólo te dan un retazo de ella. También suelo parafrasear esta expresión diciendo que “quinientas palabras valen más que mil palabras”. Pero una imagen, más aún.

PREGUNTA: ¿Qué es lo que MENOS te gusta del ajedrez actual?

Los módulos han desmitificado mucho el ajedrez de competición. Los aficionados ya no miran a los campeones con la idolatría que se respiraba antes, y si me apuras, a veces incluso se les falta al respeto. No me gusta cuando escucho a aficionados de mi nivel –¡O incluso peores, que alguno hay! – hacer comentarios del tipo: “Carlsen está perdido: tiene -0,3!”. Me quedo sin lugar a dudas con los comentaristas no utilizan módulo durante la retransmisión – una opción que, afortunadamente, vuelve a ser lo más común.

Fotografía de David Llada

PREGUNTA: Estamos en plena vorágine de encontrar la persona que se enfrentará a Carlsen por el campeonato del mundo, ¿te atreves a vaticinar quien será esta persona? ¿Es quizás Aronian como decía Kasparov? ¿Cuál es tu favorito?

Sin lugar a dudas, Aronian. No sólo porque sea un buen amigo, sino porque es una rara avis, muy diferente de la mayoría de ajedrecistas: tiene verdadera alma de artista. Creo que sería un encuentro muy interesante.

Por su ajedrez, ya hace mucho que se merece disputar un match por el título, pero siempre ha jugado en su contra el ser muy emocional: en el último torneo de Candidatos, en Moscú, fue dramático ver cómo se hundió tras haber acabado líder en la primera vuelta. Pero ha hecho mejoras en este terreno, y eso le ha dado una confianza y una regularidad que quizá antes no tenía. Aronian, sin este pequeño defecto, es un rival temible, como ya nos ha dejado entrever en lo que va de año.

PREGUNTA: Acabas de sacar un libro de fotografía (The thinkers) que seguro será un enorme éxito de ventas y que esperamos poder tener pronto en nuestras manos para compartirlo con nuestros lectores. ¿Cómo ha sido el proceso de selección de estas fotografías? Entendemos que en tu base de datos debe haber cientos de ellas.

¿Cientos? ¡Sólo en 2017 he tomado unas 25.000 fotos!

En realidad, perdí casi todos mis archivos anteriores a 2013 en un accidente informático de lo más tonto. Durante los primeros meses fue un drama, me sentía fatal, pero poco después progresé muchísimo como fotógrafo y encontré mi propio estilo. Así que la pérdida me pareció bastante liberadora porque me di cuenta que la mayoría de aquellas fotos no tenían ningún valor artístico.

Decidir qué fotos incluir o no en el libro fue muy difícil. Tanto, que junto con Jacob Aagaard hicimos una preselección una noche en mi casa que ascendía a 280 imágenes, para un libro que inicialmente se preveía de 144 páginas.

Pero luego le dejé casi total libertad a mi diseñador, Carles Tatjé Isart, para que hiciera la criba final atendiendo a criterios puramente estéticos, sin sentimentalismos. Se quedaron en 177 fotos en 208 páginas.

PREGUNTA: Por último, agradecerte tu generosidad al aceptar esta entrevista y también dejamos estas últimas líneas para que nos digas como podemos contactar contigo, conocer tus próximos proyectos, seguirte o comprar cualquiera de tus trabajos. ¡Muchas gracias!

“The Thinkers” es un proyecto bastante amplio, del cual el libro ha sido sólo la primera parte. La próxima etapa será lanzar una serie de exposiciones fotográficas en localizaciones de primer nivel, que permitan dar visibilidad al ajedrez, y que nos sirvan también para sacar a relucir todo el patrimonio cultural que atesora nuestro juego.

Lo ideal sería organizar las exposiciones de forma paralela a grandes eventos de ajedrez, pero en general me está resultando más fácil tratar con profesionales del mundo de la cultura y del arte, que con los organizadores de siempre en el ajedrez. A estos, aún me está costando hacerles comprender que una exposición así, bien ejecutada, no sólo no debería ser un gasto extra, sino una fuente de ingresos por la vía del patrocinio. Pero algún progreso hemos conseguido hacer.

[Contacto: photo@davidllada.com]

Formador y jugador de ajedrez en activo que encuentra analogías en la vida con el ajedrez cada día. He jugado algunas partidas buenas y bastantes malas. Sigo en continuo aprendizaje. Actualmente divulgo mis ideas en artículos aquí y en mi canal de Youtube.

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