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Cuantas veces nos han repetido que la táctica es esencial en el ajedrez. Así que, de nada nos servirá ser un genio en las aperturas o en la estrategia si cada vez que se dé una situación táctica vamos a fallar, bien porque la dejemos pasar, bien porque salimos de dicha situación con desventaja ya sea material o posicional. Por lo general, la mayoría de las partidas de jugadores con un ELO menor a 1800 se determinan por la táctica.

Es por ello que hoy os hablaré de los 5 errores más comunes que los jugadores de ajedrez suelen cometer al enfrentarse a situaciones tácticas y como poder evitar que los cometáis. Estos 5 errores son:

  • La profundidad de análisis
  • La pieza invisible o resucitada
  • La jugada tranquila
  • La captura no forzada
  • La no identificación de señales

Profundidad de análisis

Frecuentemente fallamos en la táctica porque desechamos rápidamente variantes debido a que llegamos a una posición donde estamos peor que nuestro rival. Sin embargo, hay ocasiones en donde si nos parásemos a mirar detenidamente esa misma posición, veríamos que aunque estemos peor momentáneamente, tenemos contrajuego que nos dará ventaja o la victoria. Partiendo de la siguiente posición:

Podríamos descartar la variante de la secuencia 1. Rh8+ Kf7 2. Be8+ Nxe8. Ya que si damos jaque con la torre, el rey nos comerá el caballo y si no, quedaremos de todas formas con pieza de menos.

Pero si profundizamos más en el análisis, veremos que existe una excelente jugada tranquila, de la que os hablaré más adelante, que da apoyo al caballo y hace que la variante acabe en mate: 3. Kg5 Bxe4 4. Rf8#

Así que antes de descartar una variante hay que estar muy seguro de que en la posición a descartar, no es posible sacar ventaja alguna.

La pieza invisible o resucitada

Cada vez que empezamos a analizar una posición, profundizamos en una variante moviendo mentalmente las piezas en nuestra cabeza. Movemos pieza, el rival mueve pieza, comemos piezas y el rival a su vez nos come piezas. Según avancemos más movimientos mentalmente, la posición se hará cada vez más borrosa en nuestra mente. Es en ese momento donde puede aparecer este error que incluso sufren los grandes maestros alguna vez.

Esta situación no es otra que situar mentalmente una pieza en un lugar erróneo, bien porque se ha movido previamente, bien porque haya sido eliminada previamente.

La siguiente posición se dio en el campeonato del mundo de 1892 entre Mikhail Chigorin Wilhelm Steinitz

Aquí, las blancas increíblemente movieron el alfil que defendía el peón de h2 a b4, habilitando el patrón de mate de 2 torres en séptima con el rey bloqueado. Después de 1… Txh2+ 2. Rg1 Tg2#.

Seguramente, después de realizar múltiples cálculos y debido a la fatiga, en la mente de Chigorin el alfil seguía defendiendo el peón de h2, aunque acababa de moverlo.

Este tipo de errores, suelen aparecer en variantes largas, ya que mientras más profundizamos en ellas, más borrosa suele aparecer la posición en nuestra mente. Para evitar caer en este error, debemos repasar mentalmente que piezas se han movido o desaparecido, para así tener certeza de que las posibles interacciones de las piezas son las correctas.

La jugada tranquila

Otras veces, el problema es que avanzamos por una variante y llegamos a un punto donde parece que tenemos una situación igualada y no vemos como avanzar en esa posición, y como resultado descartamos la variante. Sin embargo, si nos fijáramos con más detalle en esas posiciones, podríamos ver que en ocasiones existe una jugada tranquila que parece que no amenaza nada y sin embargo encierra mucho peligro. Ya que ese movimiento puede ser un avance de peón que simplemente evite que se escape el rey en una red de mate, o apoye a una pieza menor para terminar dando un mate.

Partiendo de esta posición, nos llama la atención el tándem de dama y torre en la columna h. Sin embargo si ponemos la dama en la 8 fila, el rey se escapa por la columna e1. Dxh7+ Rf8 2. Dh8+ Re7

Sin embargo, disponemos de una jugada tranquila que no cambia la secuencia táctica y que evita el escape del rey. 2. f6!

Resultando en un mate imparable.

Así que cada vez que una secuencia táctica no funcione, aseguraos que no existe un movimiento tranquilo que sirva de cierre del escape del rey, o de defensa de una pieza que acabe dando el mate (como ocurre en el ejemplo dado en la profundidad de análisis).

La captura no forzada

Otro error muy común se da al presuponer que un oponente nos tiene que comer una pieza obligatoriamente en un intercambio táctico siempre que tenga oportunidad u ofrezcamos un sacrificio y esto no tiene porqué ser así. Por ejemplo, si comemos una torre sin jaque, tendemos a presuponer que la recapturará inmediatamente para igualar la partida, descartando todas las variantes donde el rival haga otra cosa que no sea recapturar la pieza o comer una similar.

En esta posición, la negras tomaron la torre creyendo que las blancas retomarían de nuevo. Se encontraron con una desagradable sorpresa.

1 … Txe4 2. Dxa6#

Muy similar es el tema de las clavadas relativas, donde presuponemos que el oponente no va a mover la pieza clavada. Sobre todo cuando la pieza que está amenazada detrás de la pieza clavada es una Dama. Esto nos hace eliminar cualquier variante donde el rival mueva la pieza clavada, y en algunos casos podemos llevarnos una desagradable sorpresa cuando nuestro rival mueve dicha pieza, comemos su dama e inmediatamente descubrimos lo que se esconde detrás del sacrificio de nuestro rival.

El famoso mate de Legal se basa en el sacrificio de una dama, moviendo un caballo que tiene una clavada relativa.

1. Cxe5 Axd1 2.Axf7+ Re7 3.Cd5#

Por tanto, hay que estar muy atentos en los intercambios tácticos y no descartar las variantes que implique que el rival no capture la pieza que deseamos. O presuponer que una pieza que protege una dama, no pueda ser movida.

La no identificación de señales 

Por último, tenemos el problema común de cuando no vemos ningún patrón táctico y hacemos cualquier jugada natural o estratégica. Dejando escapar muchas veces jugadas tácticas que nos darían ventaja en la partida.

En esta posición, parece que no tenemos nada mejor que aceptar el cambio de Damas, ya que movamos la dama a donde la movamos en el siguiente movimiento nos harán un ataque doble con jaque. Si embargo, antes de resignarnos debemos echar un vistazo al tablero en busca de alguna señal táctica. En este caso llama poderosamente la atención la situación del alfil negro, que se encuentra encerrado y sin escapatoria.

Por tanto, si consiguiéramos situar la torre o la dama en la casilla d8 aun sin jaque, el alfil no podría escapar. Y ello da lugar a la combinación ganadora.

Así que jugamos 1.Dc5! amenazando capturar el alfil y mate en la casilla f8. 1… De3+ las negras no tiene mas remedio que forzar el cambio de Damas. 2. Dxe3 Txe3 3. Td1! Las negras han liberado la columna d e irremediablemente el alfil va a caer.

Por lo tanto, lo primero que tenemos que buscar en el tablero es la relación entre las diferentes piezas del tablero. ¿Existen múltiples amenazas entre nuestras piezas y las del rival? Si la respuesta es sí, deberemos calcular si existe alguna secuencia en la que salgamos beneficiados.

Otro patrón que debemos buscar, es si existe alguna pieza indefensa. En este caso deberemos buscar alguna secuencia que derive en un ataque doble o doble amenaza donde dicha pieza esté involucrada.

También deberemos buscar si existen piezas alineadas que nos permitan realizar enfiladas sobre ellos con nuestros alfiles, torres o dama.

La dama en posiciones con pocas casillas de escape, también es un patrón al que deberemos estar atentos.

Conclusiones

Así que cada vez que te adentres en analizar una posición táctica, recuerda los siguientes pasos:

  • Primero, asegúrate llegar a una profundidad que asegure que no tienes ventaja en la posición resultante,
  • Seguidamente, si el rey o alguna pieza importante se escapa, asegúrate que no hay algún movimiento tranquilo que impida ese escape sin que arruine la secuencia táctica.
  • A continuación, si después de una secuencia, alguna pieza te impide llevar a cabo la ventaja táctica, asegúrate que esa pieza ya no está ahí. O al revés, que las piezas que defienden las tuyas, no se han movido.
  • No olvide que aunque ofrezcas una pieza como cambio, el rival NO está obligado a capturarla. Como tampoco está obligado a no mover una pieza clavada sobre una dama (clavada relativa).
  • Por último, si existe mucha tensión en el tablero entre nuestras piezas y las del rival, debes buscar señales que puedan originar secuencias tácticas.

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