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Un caso perdido en el tiempo en el interior de la Argentina

Actualmente se conoce muy poco de la historia del ajedrez en la localidad portuaria de Bahía Blanca, ubicada a 600 km de la capital Buenos Aires, en Argentina

Esta ciudad fue fundada en 1828, con los fines estratégicos de proteger las costas ante la flota del Brasil y también proteger los asentamientos agrícola-ganaderos de la región. Pero a fines del siglo XIX vive una especie de refundación, debido al impacto del proceso de modernización, cuya implementación requirió modificaciones estructurales aceleradas, sobre todo en el litoral pampeano, núcleo del modelo agroexportador.

A partir de entonces, la ciudad suma a su trayectoria temporal más extensa que la de las distintas poblaciones de la zona, y a su posición estratégica que le permite mantener un contacto fluido con distintos puntos del resto del país y del extranjero, una serie de transformaciones que afectan todas las dimensiones de la dinámica urbana. Asimismo, es notable el crecimiento demográfico, impulsado por la inmigración masiva, merced al cual pasa de contener 2.096 habitantes en 1881 a cobijar aproximadamente 65.000 personas en la transición hacia la década de 1930.

Actualmente es una de las edificaciones que sigue casi igual. La foto es interesante además porque se ve el uso del Tranvia.

Para muchos de sus habitantes la creación del Círculo de Ajedrez de Bahía Blanca en la década de 1930 es el comienzo de la práctica de este noble juego.

Un pergamino misterioso

La creencia anteriormente mencionada se mantendría firme en el tiempo de no ser por un hecho fortuito que relata en primera persona el ex presidente del CABB Rubén Cuadrado:

Todo comenzó con un llamado telefónico, me habló Hugo del Barrio, presidente de la Federación, para informarme que se le había presentado un nieto o bisnieto, no supo precisarme, de un ajedrecista llamado Constantino Schwab quien había ganado un torneo y traía una prueba de esa competición. Trascartón me avisó que lo enviaba hacia aquí“.
Efectivamente, en menos de una hora el joven arribó al Círculo.
Se presentó, dijo llamarse Tellarini, me entregó el pergamino, dijo `hagan con él lo que les parezca mejor’, saludó, dio media vuelta y se fue“.

A leer el contenido, fueron de sorpresa en sorpresa.

Por empezar, desconocíamos que antes que nuestra institución había funcionado en nuestra ciudad otra del mismo carácter, con el nombre de Club de Ajedrez Bahía Blanca. Hasta ese momento, creíamos que éramos los pioneros“, comentó Rubén Cuadrado.
Y completó.

Brunel llegó a Bahía Blanca a fines del siglo XIX, como empleado de un saladero, pero pocos años le bastaron para independizarse y dirigir una de las casas de consignaciones más importantes de la Provincia

Al repasar el listado de los 20 participantes, una cifra notable para cualquier época, advertimos que varios de ellos dieron nombre a calles de la ciudad, de modo que se trataban de vecinos prestigiosos tales como Angel Brunel y Jorge Moore.

“Con Héctor Gastaldi, a la sazón también presente, nos miramos asombrados y, en un segundo, tomamos la decisión de poner ese auténtico documento en un cuadro, como homenaje a esos primeros cultores de nuestro deporte en la ciudad“.
Queda por añadir que dicho torneo se disputó entre el 15 de mayo y el 15 de junio de 1906, con victoria del citado Schwab, que ganó las 19 partidas que disputó, concluyendo invicto y sin siquiera perder medio punto.

¿Y el telégrafo?

Al conocer este pergamino por primera vez comencé a buscar en los diarios locales de la época (1906) que noticias aparecían del mismo. Y tuve mucha suerte no solo encontré el evento sino que encontré un par de curiosidades que pasare a relatar.

El torneo en cuestión del que se tiene el pergamino es un clasificatorio para un match que se iba a jugar contra el recientemente fundado Club Argentino de Ajedrez (fundado el 17-4-1905) el torneo tendría la sobresaliente novedad de que sería jugado por telégrafo.

Lo primero que debía resolverse era quienes integrarían el “team” de 5 jugadores que enfrentarían a la segunda categoría de jugadores del Club Argentino. Ya de movida este primer dato nos revela el supuesto nivel de los locales. Por su parte el club capitalino hacía también un torneo interno para preparar su equipo.

Pero si bien su nivel ajedrecístico no era alto su nivel de clase social no era el mismo cantar

Entre los participantes podemos leer a políticos encumbrados entre ellos dos intendentes municipales uno de ellos llego a ser gobernador de una provincia, comerciantes, militares etc:

Gastón Pawly, Miguel Cobello, Mayor Carlos Moret, Alerto Barrenechea, Patricio Harrington, Hugo Roediger, Rodolfo Caubarraus, A.E. Torrent, Hugo de Vecchi, Ricardo Flood, Luis Harrington, Guillermo Davidson, Lorenzo Goth y Julián Gauly.

Jorge Moore (jugador 14): Nativo del partido de San Vicente y descendiente de una distinguida familia británica, Jorge Moore llegó a nuestra zona en 1880, para dedicarse a tareas rurales en campos de su propiedad en Sierra de la Ventana y Coronel Dorrego

El match sería a dos encuentros por telégrafo y sería el primero en su tipo entre una institución de capital y una del interior. En nota recibida por el vicepresidente del club local se expresaba las condiciones para realizar dicho torneo “Para llevarle a cabo hemos solicitado de la dirección de telégrafos la colocación de un hilo telegráfico directo en nuestro local  (…) el match será a dos partidos no simultáneos por comunicación telegráfica directa de club a club (…) los días de jugar, que serán de fiesta, comenzaran a la 1 p.m, continuándose hasta las 7, suspendiéndose hasta las 9 para terminarse a la 1.a.m del día siguiente. Se harán 15 jugadas por hora acumulándose el tiempo; el que se excediese perderá la partida”.

Otro dato curioso que sale de las publicaciones es que existía la posibilidad de que viajara un representante de cada localidad, y por último unas reglas generales “Es permitido tocar las piezas pero no consultar cualquier texto (…) las otras condiciones serán las generalmente aceptadas en el The British Chess Code” esto último marca la influencia predominante de la cultura inglesa en ese momento de la historia Argentina. Firma la nota el presidente del Club Argentino José Pérez Mendoza.

Luego de leer estas instrucciones es de suponer que este Club tenía experiencia en la realización de dicho evento. Esto lo veremos en el siguiente punto.

Matchs de Ajedrez por Telégrafo

Sin ahondar demasiado en esta cuestión y dejándolo al pedido de los lectores para un próximo artículo, no profundizaré demasiado en esta ocasión sobre los matchs de ajedrez que utilizaron al Telégrafo como medio de trasmitir sus jugadas.

Se jugó ajedrez por telégrafo, por vez primera, el 5 de diciembre de 1844 entre Washington DC y Baltimore, EE.UU.  Washington ganó después de jugarse un total de 7 partidas.

Detalle de la firma de Angel Brunel

En 1890, Edwyn Anthony, escribió un código telegráfico especial para facilitar la trasmisión del movimiento de las piezas. El ajedrez se jugaba por telegrafía hasta la década de los años 1930.

En diciembre de 1901, Guglielmo Marconi (1874-1937) envió los primeros mensajes inalámbricos a través del Atlántico. En poco tiempo más, se jugaba ajedrez por ondas de radio.

En 1905, las compañías telegráficas por cable decidieron no circular ni promover juegos de ajedrez por cable, justificando tal medida en que sus servicios resultaban en pérdida económica. En los primeros años en que se jugaron partidos, estas compañías telegráficas habían avalado con agrado por la publicidad que les significaba. Las tarifas no eran consideradas relevantes, y había disponibilidad en el servicio para destinarlo a estos juegos en días como viernes o sábados. Como consecuencia de esta medida, la expectativa se abrió hacia el desarrollo de la telegrafía sin hilos llevada a cabo por De Forest o Marconi.

ajedrez y telégrafo imagen en color

Sin dudar la que inaugura esta tradición por estas latitudes fue lo que ocurrió el 18 de agosto de 1901, cuando se enfrentan por primera vez los brasileños y argentinos. Es un match telegráfico entre los clubes Clube dos Diários, do Rio de Janeiro, y el Club Progreso, de Buenos Aires, bajo el patrocinio de Western Telegraph Co.

La partida fue disputada en consulta por un equipo de seis jugadores de cada lado y es ganada por los argentinos después de 63 movidas.

El mismo Club organiza un segundo match por telégrafo en 1905 pero esta y la experiencia bahiense se van espaciando en el tiempo hasta ser reemplazadas por otros medios más modernos.

Retomando el torneo Bahiense vale decir que fue un pequeño fracaso puesto que el match entre el club capitalino y el bahiense no se realizó por la imposibilidad de conseguir una línea telegráfica. Más allá de eso la queja por dicho inconveniente no deja de ser actual por el contenido ideológico que trasunta:

“Es bien sabido que en todos los países civilizados el juego del Ajedrez goza de la decidida protección de las autoridades y de los gobiernos”

En muchos países se destina una suma para estimular ya con subvenciones ya con premios, el noble juego. Las más importantes revistas traen reseñas de los grandes matchs que se realizan entre las instituciones que cultivan ejercicio tan moralizador.”

Conclusión Final

La ciudad de Bahía Blanca se estaba sumando a la modernización del país pero no solamente desde el punto de vista económico sino también algo mucho más importante desde el punto de vista ideológico.

Y lo más importante de esto es que se elige como marca de “país civilizado” el “ejercicio tan moralizador” del Ajedrez.

Pergamino exhibido en el Círculo de Ajedrez por el entonces Presidente Roberto Cuadrado

 icon-file-text-o NOTA: El autor es profesor de Historia recibido en la Universidad Nacional del Sur. Desde el 2014 dirige una Escuela de Ajedrez propia al que le ha dado el nombre de un aficionado que lo incentivo a retomar el ajedrez “Tito” Guerra.

También dentro de esa misma institución funciona una biblioteca exclusiva de ajedrez con revistas y libros que casi cumplen los 100 años de antigüedad y con los que piensa recuperar del olvido los efímeros clubes del interior del país.

Profesor de Historia para la Dirección de Educación Naval de la Armada Argentina y apasionado del ajedrez. En el año 2005 creó la primera biblioteca temática de Ajedrez a la que llamó Clio y luego en el 2014 creó la primera escuela de Ajedrez de Bahía Blanca. Su biblioteca cuenta con valiosos e importantes documentos.

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