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cómo defenderse en ajedrez

Cómo defenderse en ajedrez

Seguramente si comparamos el número de libros de ajedrez dedicados al ataque y a la táctica, con aquellos destinados a la defensa nos encontremos con un desequilibrio monumental a favor de los primeros. Todos preferimos atacar a defendernos, e incluso el ataque, en muchas ocasiones es una de las mejores formas de defenderse. Pero existen muchas otras, que iré tratando en distintos artículos sobre una materia de la que se ha escrito demasiado poco.

La lección que te quiero explicar en este vídeo artículo, es la que proviene de una de las leyes más importantes de la defensa que dice lo siguiente:

 icon-warning Cuando vayas ganando de material o tengas una ventaja estratégica importante procura cambiar piezas; pero cuando te encuentres en el bando defensor procura cambiar peones.

La explicación de esta regla es bastante sencilla: el valor de las piezas cambia en el final y, además, es más difícil ganar los finales sin peones que con ellos.

Por lo general, todos conocemos los dos tipos de valores de una pieza: el valor absoluto que es el que tiene por ser esa pieza, y el valor relativo que es resultado de valorar esa pieza en su contexto. Por ejemplo, una torre en una posición cerrada en la que no disponga de columnas para desplazarse podría ser peor que un caballo que puede saltar por encima de los peones y contaría con más movilidad.

Junto a estos dos valores quiero que aprendas un tercer valor, que bien podría ser un subtipo del valor relativo, pero lo separo porque es completamente visible en el final.

A medida que avanza la partida y nos vamos adentrando en el final, las piezas ganan y pierden valor, no solo por el contexto sino por la fase en la que nos encontramos. Por tanto, el valor se convierte en una cuestión también ligada al tiempo de la partida. Yo lo llamo el «valor mágico» porque, de alguna manera, es un valor sobrevenido, que aparece como «por arte de magia», aunque en realidad tiene su explicación.

La torre, el peón y el alfil son las piezas beneficiadas por este valor mágico. Debido a su largo alcance y a que el peón puede convertirse en una pieza superior, las tres ganan en valor. Al contrario le sucede al caballo, a medida que nos acercamos al final el caballo va perdiendo valor. La dama también pierde valor, aunque de modo menos acusado que el caballo.

¿Eres un amante de los finales? No te pierdas esta selección de artículos:

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Finales de ajedrez inolvidables

En este artículo explico una de las técnicas a las que me refiero en el vídeo cuando hablo de los finales de alfil contra caballo:

3 técnicas ganadoras para jugar finales que no conocías

He preparado una clase específica de 20 minutos donde te explico junto a un par de posiciones de entrenamiento de Grandes Maestros como aprovechar esta técnica. Te recomiendo que la veas hasta el final para que todos los ejemplos tengan su sentido en conjunto.

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