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La apasionante historia del nombre Alfil

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Alfil
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El alfil es una de las piezas favoritas de muchos ajedrecistas con vocación de ataque.

Clasificado entre las piezas menores en conjunto con el caballo, su largo desplazamiento por las diagonales lo convierte en una arma peligrosísima, sobre todo en posiciones abiertas (es decir, sin muchos peones), en las cuales es considerado muy superior a su compañero equino. 

De hecho, su importancia es tal que conseguir capturar uno de los alfiles del adversario, mientras se mantienen los propios, es decir, conservar la pareja de alfiles, es usualmente considerado una ventaja estratégica

Pero ¿te has preguntado alguna vez de dónde viene la palabra Alfil? ¿Qué representa esta figura y desde cuándo forma parte del ajedrez? ¿y por qué en otros idiomas, como en inglés y portugués, se le llama “obispo” (bishop/bispo)?

De dónde proviene el Alfil 

El ajedrez es un juego con una historia riquísima y antigua. 

Todos los historiadores coinciden en que el juego chaturanga (el «juego de los cuatro ejércitos») proveniente de la india, es el más antiguo ancestro encontrado del ajedrez. 

En el chaturanga, en el que participan cuatro jugadores, existen 5 piezas: Rajá (equivalente al Rey), Caballo, Elefante, Barco y Peones.

Antiguo juego indio. Antecesor del ajedrez

Según Julio Ganzo en su «Historia general del ajedrez», el Elefante andaba en todas las direcciones y el Barco tenía un movimiento similar al de nuestro Alfil.

Del chaturanga indio, se pasaría al chatrang persa alrededor del siglo VI D.C. y al shatranj árabe posteriormente.

Es de estas versiones del juego donde el nombre Alfil comienza a tomar forma a partir de la palabra elefante.

En persa se utiliza la palabra Pīl (elefante) y árabe Fil. Al-fil sería simplemente El Elefante. Muchos historiadores suponen que las dos protuberancias en la parte superior del Alfil simbolizan los dientes del elefante

En esta época los movimientos eran muy diferentes. El Fil se movía en sentido diagonal, saltando solo dos casillas en cada movimiento (pudiendo ser de avance o de retroceso).

Un elemento curioso de su movimiento, es que el Fil podía saltar sobre otras piezas que se interpusiesen en su camino y capturar la que se encuentra en su casilla de llegada (la segunda diagonal a partir de donde se movió).

A los árabes se debe la especial difusión que tuvo el shatranj (o xatrang, según algunas traducciones) en Europa, especialmente en España donde alcanzó un arraigo especial.

Historia del alfil

Debates sobre el nombre Alfil

Sin embargo, lingüistas e historiadores debaten sobre la etimología de la voz Alfil y consideran que no tiene una única procedencia.

Alfil europeoEn un tratado inglés del s. XVI se decía: «y los españoles, con alguna razón, [lo llaman] príncipe, pues se halla más cerca del Rey y de la Reina que las restantes piezas».

Además, existen registros de que antiguamente, en español, se le llamaba arfil, que puede ser una traducción errada de delfino (príncipe) o una corrupción de la palabra arefilo, que significa amante de Marte (Ares).

En otras obras, se registra el nombre en español de alferez, el porta-estandartes real.

Por lo que el origen de nuestro Alfil es múltiple, pero casi exclusivo en occidente, porque la mayoría de los otros países le otorgaron diferentes nombres.

Los diferentes nombres del Alfil

El Alfil es la pieza que ha recibido nombres más diversos dependiendo de la lengua en que se hable.

En inglés se le conoce como bishop, es decir, obispo. Lo que ocurre también en Portugal (bispo).

Muchos historiadores creen que se debió tanto a la importancia de la Iglesia Católica como al hecho de que las protuberancias del Alfil recuerdan a la mitra de los obispos.

De todas formas, existen registros en inglés antiguo donde recibía el nombre de alphyn awfyn.

En francés se le conoce como fou o bufón. Aunque existen registros de que antiguamente se le llamaba alfin o aufin.

En Dinamarca se le conoce como løber que puede traducirse  también como corredor, como ocurre también en Alemania con el nombre Läufer.

En italiano, en cambio, quedó el nombre de alfiere que significa álferez (sí, como en español antiguo) o abanderado.

El alfil es una figura fascinante que ha sido interpretado de varias maneras y una pieza esencial en el juego de ajedrez.

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