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Ajedrez neoclásico
Ivan Salgado, ganador del torneo

AJEDREZ NEOCLÁSICO

En las últimas fechas, se viene hablando de una nueva modalidad ajedrecística: “el ajedrez neoclásico”. La razón del salto a la palestra de dicho concepto, se debe a la reciente celebración en Madrid del I Neoclassical Chess con los mejores jugadores de España ¿En qué consiste? Básicamente consiste en que una aplicación informática escoge las tres primeras jugadas de cada ajedrecista de entre las más de 200 líneas de juego que se pueden llegar a utilizar en competición, de modo que las partidas comienzan en el cuarto movimiento de las piezas blancas.

Esta idea surge a iniciativa de Gabriel Fdez. de Bobadilla, doctor Ingeniero en Matemática Aplicada e Ingeniería Industrial, que también ha sido el promotor del torneo y defiende que su idea, a diferencia de otras, por ejemplo, de la innovación del Ajedrez 960 que pretendió impulsar el gran Bobby Fischer (que consistía en el sorteo previo de la colocación inicial de las piezas), el Neoclassical Chess es respetuoso con la filosofía del juego. Además, señala que: “En este estándar, estamos seguros de que la probabilidad de comenzar con una posición determinada es idéntica a la frecuencia relativa con la que dicha posición se ha producido en la práctica magistral reciente”.
Esta apuesta parte de la consideración de que el ajedrez de élite ha ido adquiriendo progresivamente una mecanización muy grande de la apertura, con lo que el peso de la memorización de las jugadas iniciales ha ido ganando terreno a la creatividad y al verdadero talento ajedrecístico.

Ajedrez neoclásico
Ivan Salgado en una foto contra Trebugov de otro campeonato.

OPINION THEZUGZWANGBLOG
Lo primero de todo, agradecer al creador de esta modalidad su iniciativa. Cualquier propuesta que nos permita dar a conocer el juego y divulgarlo será un beneficio compartido sin ninguna duda.

Es cierto que esto ha acabado desembocando en una repetición rutinaria de aperturas jugadas: sicilianas, eslavas, semieslavas… (…)El ajedrez neoclásico parece que pretende oponerse a esta realidad (lo cual por sí mismo ya es cuestionable)


Ahora bien, en segundo lugar, yo distinguiría el ajedrez de élite del ajedrez “ordinario”. Es evidente, que con la proliferación de los módulos de análisis, sobre todo durante todo el siglo XXI, hemos asistido a un perfeccionamiento “inhumano” de la primera fase de la apertura en las partidas de la élite. Esto ha exigido a los profesionales del tablero, una preparación diferente a la que se desarrollaba tiempo atrás, dando una preponderancia a la memorización como consecuencia del trabajo previo desarrollado en los “laboratorios de análisis”. Es cierto que esto ha acabado desembocando en una repetición rutinaria de aperturas jugadas: sicilianas, eslavas, semieslavas… pero no hay que olvidar el trabajo que hay detrás, y el mérito que supone dominar casi a la perfección enormes árboles de variantes. El ajedrez neoclásico parece que pretende oponerse a esta realidad (lo cual por sí mismo ya es opinable), y también es llamativo que utilice las mismas herramientas (informática) que han generado el supuesto problema para tratar de corregirlo.

Probablemente, la utilización de este software de elección de primeras jugadas ayude al aficionado a poder ver en la práctica magistral algunas líneas poco frecuentes, pero sigo siendo escéptico respecto a su validez práctica. Pensemos que 200 posibilidades son muchas para que no exista ninguna considerada como inferior a los ojos de los especialistas y que, en contra de lo que parece suponerse, los jugadores de los grandes torneos pueden ser súper especialistas de determinadas líneas de juego, pero son capaces de jugar cualquier alternativa con enorme precisión, con lo que este sistema sustituye el entrenamiento previo y la memorización por una dosis (no sabemos cuanta) de azar. Incorporar el azar, aunque sea una dosis mínima, en un juego como el ajedrez, es algo antinatural desde mi punto de vista. Frente a esto puede argumentarse, que el software en cuestión nos ha asegurado que estas primeras jugadas han sido sólo aquellas seleccionadas previamente por el ajedrez magistral: esas 200 posibilidades. De nuevo parece otra incoherencia: si el software pretende ser la solución a la repetición de aperturas por la élite ¿cómo es que busca entre las aperturas de la élite las posibles propuestas? ¿No es en ellas dónde identificamos el problema? Por tanto, o estamos incorporando alguna dosis de azar o no estamos resolviendo el “problema”.
Y respecto a la idea de aplicar esta fórmula en el ajedrez “ordinario” o ajedrez de club, nos encontramos con que fuera de la élite la diversidad de aperturas es mucho mayor, y los errores que se cometen debido a la falta de preparación son exponencialmente mayores a los de la práctica magistral, con lo que, a priori, no tiene demasiado sentido. Si a esto añadimos, el enlentecimiento de la organización de las rondas en el caso del ajedrez rápido o semirrápido, que ya suele ser bastante tedioso, y que los aficionados deberán “encorsetarse” en una apertura determinada (y no creo que sea de su gusto), no pronostico una gran aceptación del llamado ajedrez neoclásico.
Como conclusión final, añadir que a lo largo de los cientos de años de la historia del ajedrez, hemos asistido a diversas iniciativas para “modernizarlo, optimizarlo, dinamizarlo…” como el ajedrez 960 que no han tenido ninguna influencia ni aceptación.  La última ocurrencia al respecto, nada que ver con la propuesta sensata de Fernández de Bobadilla, es la versión “moderna” del creador de videojuegos David Sirlin que analizaba hace unos meses.

No obstante, desde TheZugzwangBlog queremos agradecer al creador la iniciativa y la gran repercusión del evento, lo cuál es muy positivo.

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